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Y apareciste tú
iluminado de pureza.
Traías las estrellas de la mano
y en tu navegar de asombro
la luz de un mar en miniatura.
Era el mes de septiembre
y yo tenía sobre mi pecho
un poema musical
meciéndose en tu nombre.
Saliste de puerto
tirando al mar
los recuerdos más dulces de tu historia.
Y la mar…
eternizó tu canto entre la espuma
haciéndote recuerdo para siempre
“Juan Sebastián de Elcano”.
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