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El Velero en la ribera
lejos del oleaje
está tendido mostrando las costillas de madera
entre las grietas de su piel podrida.
Sus viejos marineros que lo aman,
cuando estaban en la mar de madrugada,
sentían y pensaban con temores
si un dia no lejano
encuentran su velero abandonado.
Pués gime el esqueleto de madera
al soplo de la brisa,
y parece una enorme calavera
de largos dientes y macabra risa.
El tiempo,
lentamente lo va hundiendo en la arena de la orilla,
ya se ocultó a los ojos de la gente
el esternón podrido de la quilla.
Yo pienso que la espuma un día no lejano
cuando el viejo buque este enterrado
piadosamente la mar alargará la mano
y le pondrá una "Cruz de Agua Salada"
a "Juan Sebastián de Elcano".
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